domingo, 7 de febrero de 2016

Caja de Música


El primer ser del reino animal del que tengo recuerdo fue un jilguero que me regaló mi padre cuando apenas tenía un par de añitos. Aún no había cumplido los seis, cuando su jaula se soltó del gancho y cayó al suelo. Pasó a escasos centímetros de mi cabeza. Mi adorado jilguero se había roto una patita y ya no le ví al día siguiente. No me quedó ningún trauma, y llegaron otros pajarillos y otras mascotas, siempre muy queridas. El recuerdo de L. permaneció silencioso durante todos estos años.

 Hace unos meses descubrí el cuadro de Fabritius, y aquel recuerdo volvió a abrirse paso; sentí aquel cariño y ternura por mi diminuto L. como cuando era niña y me sentía tan fortunada de tenerle junto a mí.


El motivo de este cuadro, Caja de Música, es una vistosa ave de colores irreales y muy vivos, recordándome el cuento del ruiseñor. Me atraía la idea de que pareciera infantil y muy alegre. Me gusta el toque brillante de sus ojitos; por algo se dice que los ojos son las ventanas del alma.


1 comentario:

Clementine dijo...

¿Verdad que esta preciosa caja de música se puede abrir desde dentro para que vuele libre cuando quiera este pajarillo?
Muy bonito, Mari.

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