Seguidores

sábado, 3 de marzo de 2012

¿Por qué me sienta tan mal que me llamen señora?























Esa es la cuestión de hoy.
Hay un momento en la vida de toda mujer en la que un escalofrío recorre tu espalda cuando escuchas esta palabra: Señora.
Es curioso, porque si nos preguntas, todas diremos, cuidadito con sugerir lo contrario, que somos unas señoras, mientras nos henchimos de orgullo.
Pero la cosa cambia cuando una, que se considera a sí misma una chavalita, de repente, y cuando menos lo espera, recibe la primera señal. Al principio te sorprende, hasta te hace gracia.
Paseas por la calle frente al patio de un colegio, ves pasar una pelota ante tus narices y escuchas:
- Señora, señora, ¿nos pasa la pelota? Tú ya corrías a por ella, sonriendo al  recordar viejos tiempos, no tan viejos, leche, y descubres horrorizada, ¡¡¡que la señora eres tú!!!! ¡¡Te lo dicen a tí!!!!
Entonces, ese gesto, que comenzó siendo anecdótico, ¿señora yo? (si acabo de dejar los treinta hace ná), se va instalando en el devenir de lo cotidiano con más frecuencia de la deseada.
Te consuelas pensando, ingenuamente, que los niños no tienen verdadera "medida" del tiempo, que cualquiera con más de quince les parece viejo, ¡¡angelitos!!
La "puntilla" la dio el otro día un autobusero (¿qué me pasa a mí con este gremio?), cuando me subí al vehículo en plena hora punta.
- Señoooora,- dijo -cuidado con las puertas que voy a cerrar.
Giré disimuladamente la cabeza para ver si alguien venía detrás de mí; negativo.
 La señora en cuestión era, de nuevo, yo.
Recordé a Alatriste; escuché a Quevedo susurrando junto a mi oreja:
-No queda sino batirse.
Eché la mano al costado. No llevaba mi espada, ¡cachis la mar!
Estiré el cuello con orgullo y me alejé del conductor; con estilo, coño, que para eso una es una señora.

5 comentarios:

  1. jajajaja llega un momento en la vida en que pasas de llamar "señor" (o "señora") a que te llamen "señor" (o "señora").
    El domingo pasado, estaba con un amigo y su hijo en un parque, cuando el nene deja escapar la pelota, pero un chaval la recoge me mira y me dice: "Señor, ¿es suya esta pelota?". Después de que nos la devuelva, le digo a mi amigo: "Malditos críos, qué bien educados que están, ¿nadie les va ha enseñar a decirnos Eh, tío, ¿es tuya esta pelota?" xD

    Después de leer sobre ese lance con el autobusero, solo se me ocurre adjuntarte ESTO jijiji

    besos

    ResponderSuprimir
  2. Asúmelo Samotracias, el tiempo no pasa en balde y ninguno escaparemos de él. Cuántas veces habremos estado nosotros en el otro bando, en el infantil, llamando señora a alguna joven que sentiría lo mismo que has contado tú. Ahora nos toca a nosotros devolver la pelota y pensar : " Jolín, si no soy tan mayor...".
    Un saludo, señora.

    ResponderSuprimir
  3. raindrop, me ha encantdo tu anécdota, XD.
    Algún día dedicaré una entrada a ese maravilloso gremio, los autobuseros, jeje.
    Besitos, amigo mío.

    The Duke, si asumo que ya estoy viendo el partido desde la banda, jeje, pero aún me veo con fuerza para salir a la pista.
    No se si me comprendes, que diría el Mota.
    Un abrazo.

    ResponderSuprimir
  4. Pues me pasa lo mismo hIja,¡Cómo me fastidía! a mi en concreto hace no mucho un chico de casi 30 me llamó señora. Me dieron ganas de soltarle una colleja. Pero si le faltaba nada para alcanzarme!!! yo creo que fue por fastidiar. si es que seguimos sintiendondos "chicas", eso es bueno.

    ResponderSuprimir
  5. Jeje, a mi también me pasa lo mismo. Cuando un "chaval" me habla de usted me gustaría que me llamara de tú, que no me considerara un viejo.

    Por otro lado hay veces que me hablan de tú en sitios como en un restaurante y no me gusta nada.

    ¡Qué incoherentes somos!

    ResponderSuprimir

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...