domingo, 19 de febrero de 2012
Towanda!
La Princesa vio su reflejo en uno de los cristales y apenas se reconoció. Aunque se había recogido la melena como cada día, parecía haberse peleado con el viento. Llevaba el delantal lleno de manchas de las que se percataba en ese mismo instante (¡¡¡con lo que ella detestaba mancharse el ropaaaaaajeeeee!!!) y se daba cuenta de que, por enésima vez, no saldría a su hora.
Una sucesión de imágenes recientes buscaban ser almacenadas en su mente. Un terrible bucanero de escasa estatura pero, llenito, llenito de mala leche desde la más tierna infancia, supuso, la acababa de montar parda. Conclusión: Bucanero a tomar por ichi... hasta la mañana siguiente.
Últimante, este tipo de episodios reincidía con demasiada frecuencia. ¿Sería la luna en su cuarto creciente?, ¿sería que a los piratas les fluctuaban las hormonas como a cualquier hijo de vecino?, ¿serían los litros de bebidas fermentadas antes y después de su ingesta?
La Princesa deseó tener la fuerza necesaria para acarrear un pedazo tronco como ariete y sacudir a troncazo limpio las paredes de aquel Lugar hasta aburrirse al grito de Tooowaaaaaandaaa!, pero varios factores lo impedían; a saber:
1_ Ella era una dama; un poco agreste a veces, pero una dama.
2_ ¿Arrancar un tronco? Cual Ideafix, sería incapaz. Ver un árbol desmembrado le causaba una enorme tristeza.
3_ Todos, todos los bucaneros no se comportaban igual. Vale, demoler el Lugar era pelín exagerado.
4_ Carnaval estaba cerca, podría disfrazarse y evadirse por unas horas de su responsabilidad principesca.
Además, las Carnestolendas le daban pie a una tímida venganza, jeje. Sería hora de comer pescado, muuucho pescado.
¿Sabes lo poco que le gusta a los bucaneros el pescado? ;D
Etiquetas:
La Princesa y sus Cuentos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Ay esa princesa...lo que tiene que aguantar en aquel tugurio . Ya se lo avisamos , que las de sangre azul no han podido/pueden/ni podrán encauzar a los piratas/bucaneros. Está claro, ha de buscar su fortuna por otros lares, o tiene la posibilidad de echárse ella a perder y acabar con un parche en el ojo, y reconozcámoslo, el parche sólo le quedaba bien al gran John Wayne. Un saludo para todos.
ResponderSuprimirYo voy a practicar eso del grito Toooooowaaaaaandaaaaaaaa!!!!
ResponderSuprimirCreo que el desahogo está garantizado xD
besos
princesa eso de mala leche, tal vez le darían vinagre y por eso se quedo pequeño? jajaja con lo bueno que esta el pescado. sigue escribiendo lo haces de bien, a que si seguidores, ponte bien tirantes las coletas. un beso
ResponderSuprimirla princesa... qué tendrá la princesa? :)
ResponderSuprimira veces, hay que desahogarse... pero luego asumir consecuencias!
beszos
Avisa a la princesa!!!! Está invitada a una sesión de lo más liberadora, acabo de comprarme una vajilla de los chinos que pienso estampar contra el suelo para eliminar tensiones.
ResponderSuprimirBesos
The Duke, tienes razón, el parche sólo le quedaba bien al gran John Wayne, y con la suerte que tiene la princesa, puesa vaya usted a saber... Y desde luego, buscará su fortuna por otros lares. Un beso.
ResponderSuprimirRaindrop, vaya si relaja ^^ besitos.
Anónimo, suerte eso de ponerse tirantes las coletas, ¡menudo invento! jeje, besitos.
no.me.pises...la cuestión no es desahogarse, sino canalizar la energía, menos mal que aún me queda la fantasía... Un abrazito.
Sory, ¡pobre vajilla!!, aunque sea de los chinos. Gracias por la invitación. Sacaría más provecho relajante siguiendo alguna de tus ricas recetas pasteleras. Un besazo!!
La princesa tiene un arma más poderosa bajo control: el barril de cerveza. Que no le tiemble el pulso.
ResponderSuprimirHola natsnoC. No es mala idea; veremos qué se le ocurre a la princesa. Un abrazo :D
ResponderSuprimirMe encantan estos cuentos que cuenta esta princesa!!! Ella tiene el poder de imaginar y crear su propio mundo a su gusto, ese poder nada ni nadie se lo va a quitar. La imaginación puede con todo!!! Besos
ResponderSuprimirHola Layna. Ya sabes que todo cuento que se precie, tiene algo de real. Besos, amiga.
ResponderSuprimir